A veces, mi viejo me viene a ver a mis sueños...
Son ocasiones raras, y son de los pocos sueños que recuerdo al despertarme, llega de alguna forma y cuando lo veo me emociono hasta las lágrimas.
El sabe que está muerto, tiene la mirada tranquila y un gesto de picardía y tristeza, en algunos sueños se disculpa por el tiempo que no estuvo, en otros me pregunta por qué no estuve yo. Siempre sabemos que va a ser un ratito, que no se puede quedar, y siempre sabemos que es un sueño.
Me angustia hasta lo mas profundo saberlo muerto, me entristece verlo resignarse a ya no estar y me enoja el saber que aun ese breve momento, es un sueño.
Pero cuando despierto, siento que el sueño es un único momento de realidad, y que estuvo conmigo esos instantes, que no se va a terminar de ir mientras yo pueda traerlo cada tanto.
En la vigilia lo traigo de maneras mas diversas, en general se conjura en un texto que leo, o escuchando música que compartíamos. Pero la forma más real de su presencia es cuando siento su falta, cuando una película me recuerda la pérdida, cuando comparto un recuerdo de él con mi hija y ella me recuerda que "el abuelo Carlitos está muerto"...
De a poco, a regañadientes, voy construyendo altares en los que conjurarlo conscientemente, una lista de canciones, una carpeta de fotos, una forma de tomar el mate...
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